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Portada Tu segunda vida empieza cuando descubres que solo tienes una
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Tercera novela de la LC Cuatro Gatos coorganizada por moi y Mari de Bohemian Creative (ver reseña).

Ya en la primera página del libro nos encontramos una recomendación por parte de la autora hacia el lector, que me hizo automáticamente pensar que este libro sería una maravilla. Pero al final me quedé un poco fría.

 A continuación les explico el porqué. 

Deben saber, antes de meterlos en vereda, que esta es la primera novela de la autora como tal, aunque no está catalogado como ‘libro de autoayuda’, sino como novela contemporánea. Aunque tire más hacia lo primero que hacia lo segundo. Además, contiene citas de pensadores célebres que se destacan en negrita.  Frente a ello, servidora ha decidido añadir en esta reseña refranes españoles en imágenes, que son pozo inmenso de sabiduría y consejo veraz.

También deben saber que esta novela ha vendido más de medio millón de ejemplares en Francia desde el año 2015. Sí, aquí en España nos ha llegado con un año de retraso, como todo, vamos. Giordano propone al lector detectar aquellas cosas tóxicas de nuestro día a día, con el objetivo de que éste haga un cambio de conceptos, que mire y vea su entorno de otra forma. Y nos deja claro que la felicidad es un estado mental y que hay que trabajarla día a día. Que nosotros podemos, al mismo tiempo hacer y aplicar una terapia a nuestra vida. Punto a parte, deben saber que la autora con 28 años fue nombrada Directora Creativa de una agencia de publicidad y que su jefe la acosaba.

Pero ¿De qué va la historia?

Camille tiene un día horrible. Están cayendo chuzos de punta y encima, se acaba de estrellar con el coche en una carretera perdida de la mano de Dior. Harta de todo, decide salir y buscar ayuda. En el camino, se encuentra una casa, y para su sorpresa, se encuentra con Claude, un rutinólogo un tanto raro y amigable a partes iguales, que le propone, después de escuchar las penas de Camille, ayudarla con su rutinitis y su falta de alegría ante la vida pese a tenerlo todo (trabajo, casa, hijo, marido).
Claude aplica la ‘teoría de los pequeños pasos’ porqué
los cambios vitales decisivos empiezan con pequeñas transformaciones, anodinas en apariencia (…) lo complicado no es conseguir hacer las cosas a la vez, sino ser capaz de hacerlas todos los días (p.39)
Claude le da a Camille un collar con un loto blanco que irá cambiando de tono a medida que avance en ‘rehacer su vida’.

Lentamente se dobla la banana (Refrán)
Banana, na, na, na
Giordano propone varias técnicas de uso introspectivo para mejorar el estado emocional y dejar de verlo todo tan negro.

Una de ellas, es el anclaje emocional positivo, una técnica que servidora utiliza para, en un estado de nervios, controlar las pulsaciones bajándolas a niveles normales. Es muy útil. Y garantizo que funciona, pero se necesita práctica metal. Normalmente lo relaciono con la meditación cardíaca y el control de respiración (hay técnicas que ya usaba de antes, pero que no tenía ni flowers que tuviesen esos nombres tan raros). Estas técnicas de relajación introspectivas las acostumbro a utilizar cuando estoy de bajón o de los nervios. Para los que les interese, consiste en buscar un lugar tranquilo (una habitación, por ejemplo), sentarse cruzando las piernas, los brazos en las rodillas y concentrarse en respirar, mientras buscan con la mente un lugar o situación vivida que les haga felices. Es una buena técnica porqué baja los niveles de cortisol (hormona del estrés) y libera serotonina (hormona ‘de la felicidad’, a grandes rasgos, favorece las conexiones neurológicas y la transmisión de éstas).

Para bajar el cortisol y liberar serotonina, también les recomiendo –aunque en este libro no lo especifica- que abracen a alguien a quien quieran durante, aproximadamente, 10 segundos. Traducido, los abrazos de oso son efectivos contra los malos rollos y el estrés. Así que abracen mucho, y déjense abrazar mucho. Yo lo hago. No subestimen nunca el poder de un buen abrazo.
Consejos vendo y para mi no tengo (refrán)
Ay, que he pillao a más de uno...
-Bien Camille, ¿se siente orgullosa de sí misma?
-Sí, creo que sí…
-¡Ah, no! ¡Quiero oír algo mejor que eso!
-¡Sí! Me siento orgullosa de mi misma –exclamé entonces con más convicción.
-Eso me gusta más –dijo él-. La mejor manera de fortaleces su afirmación de si misma es aprender a ser su mejor amiga. Debe valorarse, ser compasiva e indulgente consigo misma y darse lo más a menudo posibles muestras de reconocimiento. (p.66)
También hay partes que me han chirriado como lectora. Por ejemplo:
Se metió la mano el el bolsillo y sacó una cajita. Reí interiormente al pensar que, desde lejos, podía parecer que iba a pedirme la mano regalándome un bonito anillo, lo cual me excitaba bastante. (p.67)
Pues hija mía, a mí la única capaz de emocionarme es una pizza bien cargada, no un anillo.
El libro es una sucesión, no solo de varias técnicas de introspección y de inteligencia emocional, sino también de ejercicios de ideas positivistas como pueden ser el filtro de percepción:
Cuando salga, en lugar de concentrarse en las cosas desagradables, feas o irritantes, intente fijar la atención en cosas bonitas y agradables. Tome divertidas fotos imaginarias por la calle, en los transportes públicos, en cualquier lugar en el que esté. (p.71)
En otras palabras, buscad lo bello. Aunque yo me quedo más con la idea de la escritora Gerore Sand ‘la apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma’. Toma tomate.

Cría fama y échate a dormir (refrán)
Pues eso
Incluso propone un método para bajar de peso: el método EMART (objetivo específico, M de Medible, A de alcanzable, R de realista y T de tiempo –con fecha tope).
También nos presenta la técnica de la ‘libreta de lo positivo’ que consiste en comprar una libreta de direcciones –yo uso una agenda- y apuntar por orden alfabético los pequeños éxitos y las pequeñas grandes alegrías. Dice en el libro que es excelente para la autoestima y la satisfacción personal, así que he empezado a poner en práctica hace relativamente poco. Para el poco tiempo que llevo, les aseguro que funciona. También he probado (ya saben, antes de valorar, me dedico a probar para poderles recomendar), el irme a dormir y en vez de estar escuchando el sonido crepitante del reloj o de todo lo que tengo que hacer al día siguiente, pienso en las cosas buenas que me han pasado ese día. Es una tontería, pero por muy horrendo que haya sido, siempre se encuentra luz en la oscuridad. Y sí, te duermes con una sonrisa en los labios.
El hoy es un regalo, por eso lo llamamos ‘presente’.
En la página 157 la autora dice que utilizamos solo el 10% del cerebro, cuando no es así. Para nada. Me sangraron los ojos cuando lo vi escrito. Tenía la esperanza de encontrar datos científicos contrastados, pero no, me veo este bulo, que es de órdago, metido ahí. Un mito, con el que se me cayó el alma al suelo. Si vas a publicar un libro sobre coaching interno, que no deja de ser una mezcla de psicología, neurociencia e inteligencia emocional, ¿cómo me pones esa gambada? ¿Cómo? Pensarán que saco las cosas de quicio, pero se conoce ampliamente que los libros de divulgación están para eso, para que entendamos mejor las cosas. No para que nos la líen con datos que son como los unicornios: seres mitológicos.
¿No se ha fijado que la imagen que nos formamos del mundo es tanto más hermosa cuanto mejor es la imagen de nosotros mismos? (p.73)
De un tiempo a esta parte, les aclaro que este mito parte –o quiere hacer entender- que el cerebro y la inteligencia se pueden mejorar con entrenamiento. Pero de ahí a decir que hay áreas del cerebro que están en el banquillo esperando a ser utilizadas, tiene el mismo fundamento que usar cola de barra para pegar bigas del siete. Sino, que se lo pregunten al Doctor en Psicología Barry Beyerstein, que es el que desechó esta teoría (les dejo el estudio en inglés, por si tienen curiosidad:‘Do we really use only 10 percent of our brains?’). Por eso de ser puntillosilla, el cerebro consume un 20% del oxígeno y siempre está activo, incluso cuando estamos en reposo o pensamos que no estamos haciendo nada, él sigue trabajando (pueden leer la reseña del libro ‘Como pensar como Sherlock Holmes’, para más información). Además, al final de esta crítica les he adjuntado unos cuantos artículos científicos como extra que les permitirán, si les interesa, ampliar información sobre el tema.
Del jefe y del mulo, cuanto más lejos, más seguro (refrán)
Maravilla, la sabiduría popular

Todos tenemos un deber con la vida, ¿no cree? Aprender a conocerse a uno mismo, tomar conciencia de que el tiempo es limitado, tomar decisiones que comprometan y que tengan sentido. Y, sobretodo, no malgastar las propias aptitudes…¡Camille, realizarse como persona siempre es urgente! (p. 45)
Otra cosilla que me ha hecho liarme la manta a la cabeza, ha sido el cuándo Camille, decide cambiar su cuerpo. Perder 4 kilos. Como lectora, lo primero que pensé es que Camille pesaría los 85 o 90 kilos, por como ella misma se describe: no le abrochan casi los pantalones, le salen lorzas, tiene michelines, estrías, está gorda…pero ay, sorpresa, cuándo nos dicen que en realidad pesa 58 kilos. ¡58! Si con ese peso una está gorda, yo qué soy  ¿un megalodón? ¿una marsopa? Una marsopa muy amorosa, eso sí. Así que de buenas a primeras, lo he encontrado una exageración. Que da a entender que las mujeres siempre nos miramos con malos ojos –cosa que no hacen los tíos-, pese a estar buenorras, pues sí. Pero de ahí a que me diga que con 58 kg lleva una 40 de pantalón, pues no lo veo. En fin, que está llena de puñetas la pobre Camille. Y como me viene al pelo, aprovecho para decir, ¡CHICAAAAAS, ESTÁIS POTORRONAS! ¡Dejad de autoflagelaros anímicamente, lechugas!
Cuanta más confianza tenga en si misma, menos expuesta estará a resultar herida por ataques exteriores. (p.107)
La ocasión la pintan calva (refrán)
Calva, como el culo de una mona
Camille, a parte de con su hijo, también tiene problemas con su marido. Básicamente porqué el marido es un piojillo de alhelí que tiene menos sangre en las venas que una tubería de polipropileno. Llega del trabajo, no hace nada, porqué ¿Pa’ qué vas a hacer la cena si tú ya trabajas, eh?  Y todo se lo acaba merendando ella, que oigan, por esas casualidades de la vida, también trabaja y está cansada igual que él. Ya no me vale con esos tíos que dicen ‘es que yo ayudo en casa’. AYUDO. Coño, pero hijo, ¿tú no comes? ¿No ensucias? ¿No cagas? ¿Verdad que haces todo eso? ¿Verdad que tienes dos manitas, florecilla de pitiminí? Pues eso. No es cuestión de ayudar, es cuestión de que como vives ahí, esas cosas se tienen que hacer. Tú  no ayudas. Lo haces.

Les debo confesar que este es el primer libro de ‘autoayuda’ que leo. No sé siquiera está catalogado como tal, lo que sí sé, es que este tipo de libros crean menos reticencia al consumidor (lector) si se plantean como una novela más que como un libro de autoayuda en si. Si son asiduos del blog, ya saben que servidora acostumbra a leer más sobre ciencia  ( ‘Mala Farma’, ‘Abrir en caso de apocalipsis’) que sobre cosillas más oníricas y puede que en este sentido no me haya calado tanto como debería.
El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. (Winston Churchill)
No hay tonto que no se tenga por listo (refrán)
De estos, a patás
Creo sinceramente que este libro es una introducción al positivismo, indicado para personas que no han leído nada sobre el tema (yo) o aquellas que sienten que están dentro de un agujero negro, que no pueden salir, encerradas dentro de una monotonía y que van como robots por la vida. El coaching que se da en la novela puede hacer que vean algo más de luz.

Es una ficción bien escrita, con una trama sencilla, a la que tampoco le hace falta más. Hay faltas de ortografía en las páginas 66 y 232. Algunas cosas son difíciles de imaginar tal y como está la economía española (en Francia, ni idea, pero me da que deben estar igual), como por ejemplo que a Camille le sea tan fácil montar una empresa y que todo le salga rodado. ¿Han visto como sangra el Gobierno a los autónomos en este país? Pues eso.
La confianza en si misma, es su mejor baza. ¡Resplandezca y será irresistible! Llenándose de cosas bellas resultará atrayente. ¡Créame, la bondad y la cordialidad, brillan más que las joyas más hermosas! Lo que es usted por dentro, se ve por fuera. 
-Lo que dice suena un poco a anuncio de yogur. (p.170)

Por meter el  dedo en ojo ajeno, me hubiese gustado que al final, Giordano hubiese puesto el nombre de los estudios científicos que cita. Supongo que a mi no me vale eso de ‘estudios científicos avalan que…’. Me parece genial. ¿Qué estudios científicos? Quiero el título, el nombre de los autores, el año de publicación y la editorial o lugar en el que fueron llevados a cabo. Necesito leerlos y saber básicamente, quién ha puesto el dinero para poder  hacerlos y qué finalidad tienen. Llámenme desconfiada.

De un tiempo a esta parte, me ha hecho especial gracia que nombre (porqué citar, no cita) 'un estudio' en el que se utilizaron dos botes con semillas de césped plantadas: a uno se le decían cosas positivas y al otro, negativas. Ese estudio, se hizo pero con tres botes de arroz –no tengo conocimiento de que se hiciese con césped-, y recuerdo que fue un señor asiático quién lo llevó a cabo. Concretamente, Masaru Emoto. Y una vez conocido esto, les voy a desmontar el tinglado.

Para coger peces, hay que mojarse el culo (refrán)
El culo, y lo que haga falta
Emoto  decía –el hombre murió en 2014- que, y cito textualmente: ‘los pensamientos dirigidos al agua influirán sobre su forma’. Como verán, este tipo de afirmaciones nada tienen que ver con la ciencia. De hecho, este señor estaba graduado en Relaciones Internacionales y se sacó un titulillo de Medicina Alternativa en la India en el ‘92. Así que lo que se llama base científica, con su método, su hipótesis y todo, como que no. ¿Les suena? Es el mismo fallido argumento que hace servir la homeopatía. Una forma de vender humo, con técnica de marketing incluida y más si se tiene en cuenta que este señor era el propietario de un montón de empresas. El que el arroz se ponga negro o no, depende básicamente del proceso en que se encuentren los microorganismos/bacterias en el momento del hervido. Tan sencillo como eso.
Algunos podrían objetar que son unos inútiles, que carecen de cualquier aptitud. Ahora, yo estaba convencida de que los que piensan así tienen la mente repleta de toxinas. (p.143)
Poco a poco, se llega antes (refrán)
Más vale creérselo
Algo que me llamó la atención del libro es el ejemplo que da de ‘la importancia de la respiración para canalizar las emociones’. Claude lleva a Camille a hacer submarinismo. Lo que es cierto es que para los que practicamos buceo, a veces, hacemos uso de la apnea para sumergirnos hacia el fondo. El controlar la cabeza ahí dentro para no ahogarte es un ejercicio brutal de 1) control emocional, 2) control de respiración y 3) de desgaste y esfuerzo.

En este libro también hay especio para hablar de sexualidad, tan reprimida en las mujeres incluso a día de hoy y pese a la revolución sexual que se llevó a cabo en los años 60:
-No estoy muy segura de que me guste la imagen que podría dar de mi.
-Es normal. Todavía hoy se hace sentir el peso de esa moral rancia e hipócrita que nos han legado. ¡Miles de años de sexualidad pasada por el molinillo de la moral y los tabús es algo que deja huella! Y las mujeres a duras penas empiezan a asumir plenamente una sexualidad liberada y unos deseos tan intensos como los de los hombres…(p.167)
Aunque se intuye algo del final, me ha parecido bonito que haya gente que está ahí para ayudar a los demás a salir e su rutina. Y el pago que le pide Claude a Camille por ayudarle a encauzar su vida ha sido una sorpresa. El final, es lo mejor del libro. Supongo que la idea de personas que ayudan a otras personas sin pedir nada a cambio, me parece tan utópica como hermosa.

En las últimas páginas hay un pequeño vademécum de rutinología, con los conceptos, expresiones y técnicas básicas que pueden resultar muy útiles a quienes deseen probarlas.

3/5
★★★★

Nota: Vamos de oca en oca y tiro porqué me toca. Y esta vez, nos ha tocado hablar con la editorial Grijalbo. Les voy a explicar el asunto, para que vean que flores en el culo en esta LC tenemos bien pocas.
Les escribimos a las participantes para que se pusiesen en contacto con la editorial para así, ésta les mandase el libro en físico a casa, que es a lo que se comprometieron. Al cabo de unos días, vimos que algunas participantes lo recibían y otras no. Y que no se dignaron ni a responder cuándo las chicas les escribían. Únicamente contestaron a Maite de ‘Dónde los libros duermen’ alegando que ‘ya habían enviado un mail a las administradoras’ explicando que ‘no les quedaban más ejemplares’, porqué ‘habíamos hecho la LC un mes después’. 1) No teníamos constancia de ningún mail. 2) En el caso de que no queden más ejemplares, la editorial puede hacerse y enviar en digital y quedar como reyes. 3) Estaban informados de antemano que la LC se llevaría a cabo mes después. Con todo, nos pusimos en contacto con ellos, para recibir una respuesta a la que más vale no responder.

 Bonus ‘Tu segunda vida empieza cuándo descubres que solo tienes una’ 

Durante este mes se ha podido comentar la lectura mediante twitter con la etiqueta #LC4GatosTuSegundaVida y tanto Mari como yo hemos decidido plantar una barra libre de mojitos para que puedan disfrutar del buen sabor de boca que nos ha dejado la novela. He aquí los que más han gustado a servidora. Y en serio, para la próxima lectura –pueden ver el fiestón que nos hemos montado aquí y apuntarse- no se corten ni un pelo (#LC4GatosSherlock), que esto lo vamos a hacer en cada LC y los más originales van a acabar aquí.  






 ♥ Lista de participantes ♥

Estamos muy orgullosas de que tantos lectores se hayan apuntado a la LC Cuatro Gatos. A continuación, pueden ver un listado con los blogs de cada uno, para pasaros a ver que opinan de ‘Mi lista de deseos, y sí, echarnos unas risas, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Conforme nos pasen los enlaces iremos actualizando hasta el día 8 que es el último para subir entrada. ¡Os adoramos!
 
-Kassandra de El Club De Las Sebaduras (Ver reseña)
-Chari de Rincón Revuelto (Ver reseña)
-Neri de Entre mundos de papel y tinta (Ver reseña)
-Cris de Magic Neverland (Ver reseña)
-Alex de Dónde está mi lápiz (Ver reseña) 
-Maite de Dónde los libros duermen (Ver reseña) 
 
Os lo vais a pasar pipa leyendo cada entrada que han hecho nuestras lectoras gatunas. Todas son un auténtico amor. 

Fuentes:
http://www.europapress.es/catalunya/noticia-raphaelle-giordano-si-cambias-percepcion-cosas-cambiaras-entorno-20170305113341.html
http://www.abc.es/sociedad/abci-como-encontrar-felicidad-haciendo-ejercicio-lapida-201703302140_noticia.html
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170316/42913594550/hay-que-encontrar-lo-extraordinario-en-lo-ordinario.html
http://www.ideal.es/sociedad/201704/01/ejercicio-lapida-clave-para-20170331164654.html

Extra: 
A Piece of Our Mind - About Ten Percent
Neuroscience for kids: Do We Use Only 10% of Our Brains?
Snopes: Do We Only Use Ten Percent of our Brains?


Imágenes: grijalbo (portada), las demás, todas mías.  

encender de nuevo las estrellas portadaCuándo digo que huyo de la romántica es porqué la gran mayoría está llena de tópicos y clichés que no se sostienen por ningún lado. Personajes cansinos, normalmente bellos y jóvenes en búsqueda de relacionar el amor con la felicidad a una edad temprana. Si me muestran un libro sin más trama que esa, posiblemente, salga corriendo en dirección contraria.

La cosa cambia cuándo los libros de romántica ofrecen algo más que tan manido estereotipo, que a veces parece un chorizo de cantimpalo, de tanto que se repite. Este libro habla de enamorarse, sí, pero a una edad en la que nadie espera hacerlo.

Novelas sobre enamorarse en la vejez, no abundan. De esas hay muy pocas. Si se fijan, la mayoría de libros que hay en el mercado conciben el amor entre los 15 y los 35 años. La franja de edad en la que ya se etiqueta y encasilla a las mujeres sobre el que deben y no deben hacer por ‘estar demasiado viejas’. Digamos finamente que hay vida más allá de los 35, de los 40, de los 50, de los 60, 70, 80 y 90. Hay vida mientras haya vida. Que parece una redundancia, pero no lo es. Añadamos, además que ser mayor no es sinónimo de dejar el sexo.

Sí queridos lectores, las personas mayores también tienen deseos sexuales. Sus abuelos tienen deseos sexuales. Hala, a la porra el tabú. Lo que pasa es que cuesta un poco más. Vamos, que la viagra juega malas pasadas porqué tiene el pequeño inconveniente, la minucia, el nimio efecto secundario de causar la ‘muerte súbita’. Que no lo digo yo, que lo pone en los ‘efectos adversos’. A lo que voy.
Los hombres maduran, pero las mujeres envejecen ¿o es al revés?
De qué va el tinglado?

La novela nos presenta a Marguerite, una señora de 78 años que ha tenido la suerte de que su marido la espiche. De hecho, lo mejor que hace ese sujeto en su vida es estirar la pata. Maguerite siempre ha vivido detrás de una figura masculina: del machista de su marido y de su hijo. Una vez bajo tierra el primero, nuestra protagonista no sabe qué va a hacer con su vida. En el otro contrapunto, tenemos a Marcel. Un fanático de la música Chaabi, las estrellas y los animales –tiene como amigo a un rinoceronte del zoo- que ha perdido a su mujer de un ataque al corazón. A sus 72 años se encuentra sumido en una existencia vacua.

Como ven, hay dos personajes que son heterogéneos por completo, como agua y aceite. Lo que ni Marguerite ni Marcel se imaginan es que la vida a veces te da sorpresas. Sorpresas te da la vida. En su caso, una historia de amor, a una edad en la que todo parece estar vivido.
-No necesito ningún médico. Solo necesito bailar bajo la lluvia como Fred Astaire.
Como ya se imaginarán, tengo especial predilección por las historias con protagonistas ‘mayores’, básicamente porqué son personajes que tienen mucho que dar, y que parece que cuando uno se hace mayor, se le discrimina, se le aparta y se le esconde de la sociedad, en vez de aprovechar toda esa experiencia acumulada, en vez de escucharlos. Pues no, venga a meterlos en residencias, como si ya a lo único que aspirasen fuese a morirse. Como un trapo sucio. La sociedad a menudo olvida que son personas, para tratarlos como deshechos. Es algo que me da mucha pena y que ya
amor en la vejez pareja
Amor
nombré de pasada en las reseñas de la saga de los abuelos ladrones, compuesta por ‘La bolsa o la vida’ y ‘El caso de los jubilados que cantaron dos veces bingo’. Saga que de paso, les recomiendo con ahínco.

La diferenciación de personajes hace que la mezcla sea de los más rica: Maguerite es flaca, bajita, pero con una cosa clara, liberarse de las cadenas y del yugo en el que la han mantenido toda su vida (entraré a ello más tarde). Y Marcel, es argelino (ese detalle es un puntazo) de origen francés, con las ideas claras y unas ganas de vivir tremendas. Además está el hecho de que él sea más joven que ella, que también hay cierto tabú social al respecto: si una mujer está con un hombre más mayor, es lo más normal del mundo, pero cómo esté con uno más joven, ¡ay!

El libro no solo conmueve por sus personajes, que son ambos un encanto, sino porqué es una crítica en toda regla una sociedad que venera la belleza y la juventud pero que deshecha la experiencia y la vejez. La construcción y la evolución de los personajes (todos ellos redondos) hacen que la novela sea una delicia para el lector. Una joya que espera con ansia a que la lean, la reflexionen y la comprendan porqué el mensaje que emana (y que deben encontrar ustedes) es digno de enmarcar. Porqué a menudo el ser viejo se relaciona con ser frágil. De cuerpo, puede, pero de mente, en este caso, todo lo contrario.
-¿Está seguro de que esto no es una tontería más?
-¿Qué edad tienes?
Ella se ríe.
-La edad de hacer locuras.
Es imposible no emocionarse con el final. Lloré a moco tendido y eso que tiene final feliz. Fue cerrarlo y decir ‘¡¡Joooooeeer qué libro!!’ ¿Porqué no lo he visto todavía en ningún blog? Realmente no me puedo creer que esta novela que rompe todo tópico, cliché y esquema sobre el amor no haya sido razón de darse de hostias (sí, con ‘h’) entre bloggers de romántica. Es un libro que llega al corazón, que hace reflexionar, con una escritura grácil –una maravilla- que toca un tema que parece sencillo pero que no lo es en absoluto, y lo que es mejor, lo trata con muchísimo respeto, con una claridad, una frescura y un optimismo despampanantes.

Moon
Estrellas
La autora convierte un tema como es ‘la vejez’, sinónimo de cansancio, muerte, de ser poca cosa, de desesperanza, en un faro alto, ancho, y con una luz enorme que lo ilumina todo mientras va tirando confeti. En otras palabras, que algo que torna oscuro, lo vuelve brillo. Con el aliciente de que además es una novela cortita que se lee en una sentada, llena de buenas vibraciones, de esperanza, a caballo entre el drama y la comedia, sin traspasar ningún límite y derrochando ternura en cada página. Porqué ni el amor ni el deseo, tienen edad.
-Te prohíbo que  te sigas viendo con ese señor.
-Ese señor de llama Marcel. Marcel Gudej.
-¿Gudej?
-Y no me infantilices, no tengo quince años.
-Precisamente.
-Es mi vida, y el tiempo que me queda lo utilizaré como me dé la gana.
Hay varias cosas que me han sorprendido del libro. La primera de ellas es la gran evolución que tiene la protagonista femenina. Para que se hagan una idea de como la trataba el marido: 1) sexo solo en la noche de boda 2) la obligaron a casarse 3) el tiparraco le decía como vestirse e incluso como ir peinada (con moño tirante y horquillas) 4) se llamaban de usted. ¡De usted! 5) el hijo para colmo sale igual de machista, controlador y asquerosamente posesivo que el padre (sí, me dieron ganas de ahogarlo) y 6) encima, el maridito de las narices en vez de Magerite, le cambió el nombre a Maguy. Por no hablar que le tenía que preparar incluso la cena. No vean las ganas de darle al Henri (así se llama el individuo) dos hostias como panes con las dos manos abiertas, de esas que una arrea para matar mosquitos. Sino lean, lean:
El primer día de su vida en común había dictado sus normas: Maguerite era demasiado largo, demasiado floral y Maguy quedaba mejor con Henri. Su nombre de pila no se volvió a pronunciar, salvo en raras ocasiones y jamás en presencia de su marido. No trabajaría. Única concesión: ayudar en la biblioteca municipal dos veces por semana. Siempre llevará vestido y se peinaría con moño, como la primera vez que la vio. No tendría mascotas. Un solo hijo, preferiblemente varón. Y en un tono que no permitía discusión, concluyó: ‘sería deseable que nos siguiéramos llamando de usted’.
Born to be wild abuelas
Nacida para ser salvaje
¿Lo ven como lo mejor que hizo fue diñarla? Lo raro es que Magerite no le hubiese metido cicuta en la sopa. Por no explicarles que también decidió el nombre del crío. 55 años de tortura. Digooooo, de matrimonio.
Tengo 78 años, ¿Qué voy a hacer con mi vida?
¡Vivir!. Hija mía, vivir ¡Por fin!  Y eso es lo que hace. El problema es que ella había pasado de ir a casa de sus padres a la de su marido, como si se tratase de un jarrón, o un perchero de Cash Converters. Algo que me hace mucha gracia es que cuando se casan llevan el apellido del marido. No hay nada más machista que eso. Bueno sí, suponer en España que el primer apellido de una persona es el del padre y no el de la madre. Y seguir poniendo el del padre primero porqué ‘es tradición’ o ‘lo que toca’. Muy mal.
Desde que se ha quedado viuda, su madre es incontrolable. Se escapa del marco en el que ha vivido siempre. Podrían ser los primeros síntomas de una demencia ligera (…) Sin su marido para guiarla, a su aire, puede hacer cualquier cosa.
Eso es lo que piensa el hijo. Igual de machista asqueroso que el padre. ¿Dónde se es visto que una mujer sea libre para decidir sobre su vida, eh? ¡Se puede independizar e incluso pensar por ella misma! ¡Qué vergüenza, una mujer teniendo pensamientos propios ¡Esto es el APOCALIPSIS! Y así casi todo el imperante social en el que vivimos. Eso sí, nuestra protagonista pone firme al retoño porqué está harta de que se le suba al moño. Se ha plantado y no piensa dejar que nadie la pisotee nunca más. Porqué es su vida y ella decide lo que hace y como vivirla.
-¡Mamá! ¿Desde dónde llamas?
-Te llamo desde el móvil de un amigo.
-¿De un amigo?
-Volveré en unos días. Él me llevará a casa.
-No he entendido bien.
-Ya te he dicho que tenías que ir al otorrino, pero no haces caso a tu madre.
La autora, Karine Lambert es también escritora de ‘El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres’, libro que va a caer, y que me da en la nariz que contiene una temática feminista parecida. Este segundo libro, ‘Encender de nuevo las estrellas’ ha sido el resultado de una larga investigación sobre el tabú social como es el amor entre ancianos.

Si no sueltan lagrimillas al final, y les da por abrazar este libro muy, muy fuerte en el pecho al terminarlo, es que deben estar hechos ustedes de hormigón armado. Una historia soberbia, una ráfaga de vida, de magia, en una sociedad demasiado mediocre para ver más allá de sus narices.

5/5
★★★★

Nota: gracias a Anaya por el envío del ejemplar y el buen trato que tuvieron conmigo. ¡Gracias por esta novelaza!

Imágenes:casadellibro (portada). El resto de imágenes pertenecen a su autor/a. 

Maravillosa familia de Tokio poster



Vayan con la paciencia bien preparada, que la van a necesitar.

Lo comento porqué partamos de la base que esta ‘maravillosa familia’ (con tono irónico) es más tradicionalista y casposa que un anuncio de Unilever. Sí, en Japón no van muy allá en lo que ‘cada uno hace su vida y Dior en la de todos’. Es más se ve el divorcio y la separación como una desgracia en pleno Siglo XXI. O por lo menos es lo que nos dejan caer en este film.

¿De qué va?

La abuela Tomiko Hirata (interpretada por Kazuko Yoshiyuki), de la familia Hirata, quiere pedirle el divorcio a su marido Shuzo Hirata (al que da vida Isao Hashizume) como regalo de cumpleaños. Del que por cierto, él se ha olvidado siquiera de felicitar. A grandes rasgos, toda la familia intentará que se reconcilien porqué se ponen las manos en la cabeza al pensar que su padres (o suegros) pueden firmar esos papeles después de haberse aguantado 50 años. Esto hará que la familia sea una especie de caos, de toque de queda, de pánico al escuchar lo que quieren hacer. Lo divertido del tema es que cada miembro barrerá pa’ su casa.

Lo que me extraña es que esa pobre señora no le haya pedido el divorcio antes, porqué no sé si debe de ser estigma de todo el país pero ahí tratan a las mujeres como criadas o chachas. Vamos, de forma muy machista y sin ningún tipo de respeto. La mujer es la que se encarga de los niños, de la casa, sirven al marido cuándo llega cansado –agotadísimo, pobre- de trabajar, como si ellas no se hubiesen deslomado durante todo el día. En otras palabras, las tienen de sirvientas.

Yôji Yamada, director independiente que ya maravilló con el drama ‘Una familia de Tokio’, da una vuelta de tuerca y se ríe de la sociedad tradicionalista y cerrada de su país. Con guión del propio Yamada y de Emiko Hiramatsu el film es sarcasmo puro, con personajes que dan penilla por lo desgraciados que son, cada uno con sus cosas y con sus idas y venidas. De hecho, es una película con tan poco presupuesto que tiene más semejanzas con el estar viendo una obra de teatro que un film en si.

Fotograma Maravillosa Familia de Tokio
La cara de Shuzo lo dice todo

No deja de sorprender que antes del inicio de la proyección haya un mensaje de parte de la productora agradeciendo al espectador el haber escogido esta película. Contándonos a nosotras éramos 7 personas viéndola. Así que no es una producción destinada a llenar multitudinarias salas de cine, y ya solo por eso, vale la pena adentrarse en ella, para ver qué hay más allá de los grandes blockbusters. Agradezco sobremanera este tipo de películas intimistas, que dejan ver al espectador tradiciones, moralejas o que quieren decir cosas. Ese espíritu de ‘quiero hacer algo que tenga un sentido y exponerlo al mundo’.

Vale decir que aunque soy una enamorada de la cultura japonesa –unas cosas las adoro y otras no estoy nada de acuerdo con lo que hacen-, no es una peli solo destinada para enamorados de ese país, sino para personas que tengan un mínimo interés por lo que se cuece a nivel audiovisual en otros lugares.

Casi dos horas de metraje en forma de comedia con dardos envenenados, ‘Maravillosa familia de Tokio’ (‘Kazoku wa tsuraiyo’ en el título original, literalmente, ‘La familia es dolorosa’) tiene un marcado carácter de Sit-Com (tipo la serie ‘7 vidas’). Si bien es cierto que contiene algunos clichés –que son los mismos que pone a caldo- el ritmo no decae, porqué siempre están pasando cosas y cada personaje liándola parda.

Yamada ha contratado a los mismos actores protagonistas que ya trabajaron con él en ‘Una familia de Tokio’ (2013) –no la he visto, así que sobre ello no puedo darles opinión- y se ha pasado a la comedia. No sé si sería muy conveniente comparar, como hacen algunos, ‘Maravillosa familia de Tokio’ con ‘Una familia de Tokio’, así de buenas a primeras, parece que la trama de una y otra poco tienen que ver. Y aunque haya reminiscencias que puedan recordar, el género expuesto es completamente distinto, siendo la que nos ocupa una comedia, y la otra un drama. Pienso que que tenga el mismo director no es motivo para hacer de ello una relación homogénea con ambos productos audiovisuales. Por no hablar que el director, a sus 85 años tiene una energía y productividad que ya quisieran muchos de 30.


Yû Aoi y  Satoshi Tsumabuki
Noriko Mamiya  (Yû Aoi) y  Kenichi Hirata (Satoshi Tsumabuki). ¿Soy yo o este actor se parece a Shigure de ‘Fruits Basket’?

 Incluso ya ha estrenado segunda parte, que lleva por título ‘Kazoku wa tsuraiyo 2’ (2017) el 27 de mayo en Japón, (el 12 de mayo se estrenó la que nos ocupa), esta segunda parte todavía no tiene fecha de estreno en España. Vamos con retraso y veremos si se animan siquiera a doblarla.


Aunque estuvo nominada a ocho premios, entre ellos, el de ‘Mejor película’ en el Valladolid Internacional Film Festival, o a mejor dirección, sonido, edición, luz, película, guión y cinematografía por la Academia Japonesa, se quedó en ascuas.

El director ha optado por homenajear al cineasta Yasujiro Ozu (de ahí que salga ‘Cuentos de Tokio’ en esta película) –no puedo opinar porqué no he visto ningún trabajo de este señor- y la mayoría de la crítica especializada se ha cabreado porqué según ellos ‘no le hace justicia’, yo recomiendo sinceramente que vayan a verla sin comparaciones tontas. Es otra película más y puede ser igual de disfrutable sin referencias de ningún tipo. Esa vena de ‘sabelotodo repipi’ no ayuda nada a tener una visión más amplia que expanda al lector o al espectador y lo anime a consumir cine que se sale de los grandes presupuestos.

Si algo tiene este film es que es muy dinámico, no aburre nada, porqué de un lío pequeño van a hacer otro más grande, hasta que al final la bola explota y ¡cómo explota! Hay varios momentos en que el espectador piensa que ya no se puede hacer un ovillo más grande, enredado ni surrealista. Las narices. Animo a que la vean a ver si de esta forma se animan y nos traen más películas Japonesas y de otros países y no tanta americanada suelta y cochambrosa que a parte de no hacer ni pizca de gracia, ya cansa.

Fotograma Maravillosa Familia de Tokio
Majísima, esta familia. Como todas, vamos

A destacar la humildad con la que está hecha. Porqué sí, su intención no es vender muchas entradas ni hacer el negocio del siglo, simplemente su intención más básica es traer una sonrisa al espectador, hacer que empatice usando un humor ligero. Para ello abusa de los primeros planos, y algunas veces ya se sabe por las caras que ponen los actores, que son muy expresivas, qué piensan o que van a meterse en algún marrón. Las situaciones surrealistas que se dan, hacen que hasta se les coja cariño a cada uno de ellos. Sí señores, los Japos también saben reírse de sí mismos y lo hacen la mar de elegantes. Es un tipo de humor que me encandila, porqué resulta muy agradable –sin soeces- sino más bien usando una dialéctica irónica que más bien parece estar improvisada. Y sí, gritan. Y sí, de eso también se quejan los críticos. Porqué aquí en España somos silenciosos de la hostia, ¿eh? 

Pero si algo tienen las películas japonesas es un aura de intimismo, como si estuviesen suspendidas por un hilo de modestia. En este caso, con situaciones tragicómicas que rozan el exceso de la tontuna y la parodia, como mecanismo crítico y envenenado ante un sistema social demasiado tímido para decir las cosas por su nombre. Los japoneses siempre están pendientes de lo que van a pensar los demás, de no molestar a las otras personas, y eso también lo utiliza el director a su favor aprovechando la sobreactuación, las muecas, para apartar esa vergüenza o pudor que los invade.

En definitiva, película acogedora, divertida, a veces absurda, que pone en entredicho la tradicionalidad nipona mediante las costumbres arraigadas y que actúa también como un espejo en el que poder mirarse diferentes generaciones de japoneses. Una manzana envenenada, más crítica de lo que parece a simple vista. 




3/5
★★★
Ver tráiler
Fuentes: IMDB, Filmaffinity
Imágenes: titlovi.com, elrincontv, guiadelocio, filmsocietyoflincolncenter



La chica que dejaste atrás portada
Portada
Segunda novela de la LC Cuatro Gatos coorganizada por moi y Mari de Bohemian Creative.

Esta es una novela emotiva y tierna.

Emotiva, porqué me han dado ganas de llorar de lo mal escrita que está. Y tierna, porqué para limpiar cristales, sus hojas van estupendamente.

De qué va el tingalo?

Sophie, una hotelera de St.Péronne (Francia) tiene que resistir a la invasión alemana en el año 1916. La cosa se complica cuándo un Kommandant, se fija en el retrato que su marido le hizo y se obsesiona con él. Año 2006, Liv mira el cuadro de ‘La chica que dejaste atrás’ colgado en su habitación. Lo que no sabe es que pronto va a verse implicada en una lucha judicial por conservarlo. ¿Quién es la chica del cuadro? ¿Qué historia tiene detrás?

Cuándo una empezó este libro servidora se dijo ‘ostras, protagonista femenina inteligente’. De hecho, al inicio da al lector esa sensación de ‘jo, qué cabeza fría tiene esta muchacha (Sophie) frente a los alemanes’. Pero a medida que pasan las páginas, y antes del salto que la autora hace a 2006 (escrita con un narrador espectador, que es horroroso, cuándo la del año 1900 estaba relatada mediante narrador protagonista) la caga a base de bien.

Me explico: si ves que un Komanddant alemán dispara a un chaval inocente, a sangre fría, que huye despavorido intentando salvar su vida, que deja que sus hombres zurren y maltraten a una mujer y la paseen por medio pueblo para humillarla mientras la llaman ‘puta’, ese tío no es de confianza. Pues bien, Sophie, nuestra protagonista del año de la pera, confía en él ‘en nombre del amor’ cegada porqué ese tal Kommandant pueda liberar a su marido, Édouard, al que han metido en un campo de trabajo. Y se fía. Y con lo lista que parecía al principio, y lo gilipollas que acaba siendo al final.  Por no mencionar como la usa él, que me da hasta asco de explicar. Se lo pueden imaginar ustedes.

A Liv, la otra protagonista del año 2006, el lector ya le coge manía directamente. Te la ponen como la típica super guapa, que tiene un trabajo super guay (todo fachada) y vive en la casa de cristal que construyó su marido (fallecido hace cuatro años). Esa casa de cristal me recordó a la preciosidad que edificó Mies Van der Rohe -grandísimo arquitecto de la Bauhaus- y Lilly Reich en Barcelona. Una casa de cristal con patio con agua, totalmente transparente, llamado ‘Pabellón alemán’, que casualmente simboliza la recuperación de Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Vamos, que la autora no se ha inventado nada. Y que por lo menos, podría citarla.

Siguiendo con Liv, me hace especial gracia que Moyes la describa como ‘independiente’ porqué todavía no tiene pareja. Además la forma en la que narra esta parte de la historia hacía que me sangrasen los ojos.

Pero lo mejor son algunas perlas machistas que podemos encontrar durante toda la lectura tal que:
No tiene pinta de lesbiana, pero hoy en día pocas lo tienen.
Esta cita la dice el protagonista masculino, Paul, sobre Liv. Y me pregunto: ¿a qué se refiere exactamente Jojo Moyes con esta frase tan casposa? ¿Qué es ‘tener aspecto de lesbiana’? O mejor, vamos a darle la vuelta a la tortilla, ¿Qué es ‘tener aspecto de heterosexual’? Me encantaría que dejara un comentario justificándolo, por eso de aclarar dudas.

the girl left behind
Portada de un libro alemán que me va al pelo
Otro tema que no me ha gustado nada es la forma en la que Liv y Paul se conocen. Ahí todo es cliché y no se puede ser más papista que el Papa si vas a escribir una novela sobre arte, en la que el arte, queda en segundo plano y es la excusa para el chico conoce a chica. Los chico-chica, coinciden casualmente en un bar. Y casualmente Liv es tan pava que deja el bolso sin vigilancia y se lo roban. Ahí es cuando sale Paul, en su ayuda como caballero de brillante armadura alegando que –cuidao- es ‘ex poli’. Para que se hagan una idea, la muy lechuga de Liv se olvida de hasta cancelar las tarjetas de crédito y él como buen ‘macho’ la tiene que ayudar a cancelarlas (¡POR DIOS!). Él la quiere acompañar a casa, pero claro CASUALMENTE, también empieza a llover y él la invita a su casa y claro, ella acepta. Porqué es lo más normal aceptar quedarse en casa de un tío que acabas de conocer y que no sabes ni quién es.

Como ven esto y estar viendo una peli de sobremesa de domingo en TVE, es lo mismo. Esas pelis malas en las que la tía se choca con el tío y se le caen los libros. ¡¡¡Viva el esterotipoooooo, Pacoooooo!!!

Después está el tema de como Paul de enamora de Liv. Atentos. Se enamora ‘a primera vista’ porqué ‘es muy guapa’. Sin conocerla ni nada.  ¡¡TOOOOOMAAAAAA, dale Manolo, al bomboooooo, que nó vamoooooooo!!!

Ejemplo de frase machista que se puede encontrar en este libro y sí, otra vez de Paul sobre Liv. Arreen:
Es guapa, pero de esa belleza que tienen las mujeres que no quieren atraer la atención masculina: va sin maquillaje y con el pelo recogido en una coleta. ¿Es un rollo homosexual? (p.150)
1) Juzgar a una mujer por su posible o no belleza es de órdago.

2) La belleza de una mujer nada tiene que ver con atraer al ‘sector masculino’. Vamos como nos sale del choto. Si queremos maquillarnos, bien. Si no, también. Y eso implica todo nuestro cuerpo, pelo inclusive. Ni el tamaño de nuestro escote ni nuestra cantidad de maquillaje determinan nuestra permisividad.

3) Jojo Moyes da a entender, -como mujer, que ya tiene narices- que todo lo que hacemos es para atraerlos a ellos y no por propia autonomía, porqué nos guste o nos apetezca. A eso se le llama minusvaloración.

4) El otro tema de ‘la belleza natural’ es para partirse. Cuantas veces habré escuchado yo eso de ‘a mi me gustan más las mujeres sin maquillaje, porqué son más naturales’ de la boca de un tío. ¿Es tu cara? No. ¿Es tu maquillaje? No. A mi lo que no me gustan son los tíos con poco coeficiente intelectual que se atreven a soltar burradas por la boca para desestimar a otras mujeres. Pasa un poco como con la frase ‘tú no eres como otras mujeres’ y ¿se supone que eso te lo tienes que tomar como un halago? Es tan misógino que me dan ganas de potar en su jeta.

No hay que tener mucha imaginación para saber como acaba ese encuentro ‘casual’ en el piso de él. Madre mía, y esto tiene ventas. En fin. Muy original todo. ¡Pero esperen, que hay más! ¡Gracias Jojo Moyes! Gracias por hacer que me descojone viva con ‘La chica que dejaste atrás’, por rancia y por tus ideas caducas. Lo paso teta mateta. En San Juan va a ser la hostia.

La siguiente frase la suelta Liv refiriéndose a Paul –espero que estén sentados-:
Ahora mismo sería capaz de rogarle (a Paul) -que se acueste conmigo-.
Ahí llegó un momento de bloqueo neuronal. Lo tuve que leer tres veces. ¿Exactamente qué estoy leyendo? En serio, ¿esto lo ha escrito una mujer? ¿Y encima periodista? Qué vergüenza para la profesión.

pinceles pastel
Pinta, pintor, que con tu pincel das amoooor
A veces, me costaba incluso seguir el hilo de la lectura. Esto de debe a que Moyes hace saltos (ya no hablamos de los temporales) de lectura, de escenario y personaje porqué le sale del bolo. Mete escenas como quién mete papel higiénico en el carro de la compra y pillas de quién está hablando páginas más tarde. Es como el ‘Quién es quién’ pero versión cutre.

Otra cosa es lo de ‘ficción histórica’. Entiendo, como aficionada a la historia –y a la historia del arte- que la historia no deja de ser eso, una ‘historia’ como lo pueden ser las noticias o los artículos periodísticos (de hecho, historia y periodismo son bastante semejantes en cuanto a ‘contar’). La historia tiene la bonita particularidad, como mi profesión, de cambiar de punto de vista o incluso de hechos, dependiendo de quién la cuenta. En este caso, Moyes lo que hace es ‘cojo X hechos y hago con ellos lo que me sale del higo’. Aunque esos hechos no tengan relación entre ellos. Toma ya. Un tetris histórico con muy poca gracia que resulta tanto un insulto a la mente del lector como a los aficionados a la historia.

Fíjense como de mal está contada que más que Primera, parecía estar en la Segunda Guerra Mundial. La novela oscila entre 1916 (Sophie) y 2006 (Liv). A cuál de las dos más pánfilas.
-Es una mierda el divorcio  -declara-. Todos nos decimos que los niños están bien, que es mejor que dos adultos infelices gritándose, pero nunca nos atrevemos a preguntarles la verdad.
-¿La verdad?
-Lo que quieren. Porqué sabemos la respuesta, y nos rompería el corazón.
-Niño, ¿qué quieres? +¡Croquetas!

Por supuesto, según Jojo Moyes es mucho mejor aguantar una vida de discusiones y malos rollos por la criaturita. Porqué tener un churumbel significa no poder tener vida. ¿Verdad, Jojo? Que hayas sentido una vez mariposas no quiere decir que tengas que cargar con un capullo toda tu vida.
Ella se inclina sobre él y, al aspirar su olor limpio y viril se siente un poco mareada. (p.177)
¡Pero qué manía tiene esta señora con la ‘virilidad’! A ver. Limpio y viril en una misma frase, no. No, ¿eh? Son antagónicos. Limpio es echarse Mimosín en el mango y viril es oler a tigre. Hay diferencia en subir en el metro con un o con otro tipo de persona. Sobretodo si va sin aire acondicionado.

Libro predecible hasta la saciedad. Cuando lo escogimos tenía la vaga esperanza de que hablase sobre arte, de que culturizase al personal aunque fuese una miajilla, de que como enamorada de la historia, disfrutase como una macaca con sus descripciones e impresiones que nos brindase la autora.

Pues no.

Más bien el arte es la excusa para una historia de amor tópica e irritante que se ha escrito ya tropecientas veces. Hay escenas, sobretodo las románticas que parecen sacadas de una novela erótico-romántica mala. He leído fanfictions con más calidad literaria que este libro, y que por desgracia, no están publicados.

Otra cosa que sorprende es que después de que le planten la demanda a Liv para que devuelva a ‘La chica que dejaste atrás’ a su propietario original, en vez de estar por el marrón legal que le cae, está por ‘ay, qué guapo es Paul’, ‘ay, qué manos tiene’, ‘ay, qué cerca lo tengo’, ‘ay, cómo le quedan los tejanos que lleva’. Todo muy lógico.

A partir de más de la mitad del libro (de las 536 páginas que tiene) es cuando empieza a pasar algo y parece centrarse en qué es lo que le pasó a Sophie. Digo parece, porqué no se centra en absoluto y tampoco es que cueste mucho de imaginar.

libretas cuquis
Libretas pastel, a tropel
La terquedad de Liv, para no ceder el cuadro a los descendientes de Sophie, porqué ‘es suyo’ me ha parecido de personaje obtuso y poco inteligente. Para que se hagan una idea, es como si tu te encuentras una cartera por la calle y dices: ‘ostiaaaaas, tío, qué cartera tan guapa’, la recoges y la metes en la saca. Después te dice la poli que la tienes que devolver a su dueño y tú les sueltas eso de ‘es mía, porqué me la he encontrado y de buena fe.’ Y te la quieres quedar.
Desprendía un aroma a tabaco, anís y a algo viril que me dejaba sin respiración. (P.45)
Esta autora tiene un problema con los olores. A todos los personajes masculinos les pone ‘olor viril’, como si eso fuese algo sexy, básicamente porqué a mi esa palabra me recuerda a oler a tigre, a humanidad, a no ponerse desodorante y a ser un guarro que no se echa un agüita en el alerón. Normal que ‘les deje sin respiración’ a las protagonistas femeninas. Lo aconsejable sería no acercarse o hacerlo con un traje de apicultor con máscara antigás incluida. Pestazo de ese que no se acercan ni los mosquitos.

De un tiempo a esta parte, hay faltas de ortografía en las páginas 60, 143, 153, 157 y 225. Inadmisible en una editorial seria.

Como localización, tenemos a St. Péronne (1916) con flashbacks de Sophie a 1912, explicando como conoció a su marido. Sale un cameo de Mistinguett, la actriz y vedette francesa que hace su aparición en el libro, así como también se menciona a pintores como Hans Purrmann y Matisse. Édouard, el marido de Sophie que es el que pintó el cuadro de ‘La chica que dejaste atrás’, por las fechas en las que se sitúa la novela puede recordar al pintor francés Édouard Cortés, alias ‘el poeta parisino’, que también combatió en la Primera Guerra Mundial, casualmente como el marido de Sophie. Cortés era un artista post-impresionista (se casó con la hermana de su mujer al morir ésta, muy majo el señor).

Como contra punto a la total e insultante falta de información presente en la novela, les voy a contextualizar varias cosas. St. Péronne que es un pueblo que existe de verdad, y tuvieron lugar las batallas del Somme. Para entender esto, primero hay que saber que la Primera Guerra Mundial comprende los años 1914 y 1918. No es de extrañar pues que que el lema del pueblo sea ‘La ciudad que ignora su derrota’, puesto que en 1917 fue totalmente destruida por los alemanes, y lo mismo en 1940 durante la II G.M. La quemaron y bombardearon hasta dejarla completamente en escombros (eso tampoco lo cuenta la novela, simplemente los personajes viven tan gildos). Durante la Primera Guerra Mundial, St. Péronne fue liberada de los alemanes por las tropas aliadas (el ejército australiano –de ahí que tengan un monumento en el pueblo-) en el año 1918. La batalla por liberar el pueblo se conoce como la batalla de Monte Saint Quentin, que se llevó la minucia de 3.000 almas.

pintura pastel
Pintor nacido en mi tierra, con el pincel extranjero...
En la  I G.M. se enfrentaron el Imperio Austro-Húngaro, Alemán, Otomano, y Búlgaro, por un lado, contra los aliados: Francia, U.K., Rusia, Italia, EE.UU., Bélgica, Japón, Grecia, Montenegro, Rumanía, Serbia, y Portugal.
La matanza acabó con la victoria de los aliados y obligando a firmar a Alemania el Tratado de Versalles (1919 firma, 1920 en vigor). Este Tratado, a grandes rasgos, obligaba a Alemania y a sus aliados el ser la única responsable de la guerra y a pagar por todos los costes de ésta, más intereses. Esto se fue al garete con la entrada de Hitler al poder en 1922, que ocasionó la II G.M. comprendida entre 1939 y 1945 (concretamente con Alemanes invadiendo Polonia). Conste que lo he resumido muy por encima para que no se les haga tocho.

De esta forma, no se entiende como al final uno de los personajes del libro se dedica a viajar con su familia estando en plena II Guerra Mundial y sigue viviendo en el pueblo cuándo éste saltó por los aires –y esto es literal- dos veces. 

El restaurante de Sophie en la novela se llama ‘Le coq rouge’ (El gallo rojo) y también existe en la actualidad, pero está situado en Rouilly no en St. Péronne y es bastante actual.

Respecto a las cuestiones sobre expolio de patrimonio artístico (que es lo primero que se carga la peña en una guerra), Jojo Moyes solo menciona las convenciones de La Haya (1954, conformada por un par de protocolos) y los Convenios de Ginebra (1864, que regula la protección de las víctimas en conflictos armados). Me van a llamar inculta, pero no recuerdo que el Convenio de Ginebra tenga un apartado sobre arte robado. También les digo que no soy una experta y que hace un montón de años que lo estudié. Consultando a dos historiadoras (¡Gracias Cris e Iris!) , confirmaron que, efectivamente, los primeros documentos en lo referente a patrimonio artístico expoliado surgieron a partir de la II G.M. El que seguro que no menciona la autora es el Pacto de Washington, ni el Convenio de Londres, ni la Convención de París, ni el convenio de la UNIDROIT. Y se queda tan pichi (y aunque nombrase el Tratado de Versalles, tampoco tendría cabida).

Si vas a hacer un libro sobro patrimonio cultural robado qué menos que informar al personal sobre el tema y documentarse un poquito. Y más si se desarrolla posteriormente un juicio sobre ello. Que esto lo ve John Grisham,  llora y no de alegría, precisamente.

Hay una escena en la que Lilian, la compañera prisionera de Sophie le dice de escapar. Lilian tiene una hija pequeña, y es la mujer a la que han golpeado, humillado y paseado por medio pueblo mientras la llamaban puta. Delante de su hija, además. Lilian le dice a Sophie de escapar ahora que tenían posibilidad. Pero Sophie le dice que no, que confía en el Kommandant, y en –cito textualmente- ‘la fe y el amor’. Porqué ‘seguro que los alemanes la van a llevar son su marido’. Todo en nombre del amor, en vez de pensar en salvar su jodida vida y la de su compañera. Una cosa es tener fe y otra el ser completamente idiota e inconsciente frente a una situación. Siendo tan egoísta de quitar a Liliane una mínima posibilidad de volver con su hija, porqué su maridito es mucho más importante. Venga, un aplauso para Sophie.

¿Saben lo que me cabrea? Que tanto Sophie como Liv son dos personajes femeninos tóxicos. Basta ya de inculcar a los personajes literarios la idea de que el amor heterosexual todo lo puede. BASTA.

Es tan tóxico socialmente como meter cianuro en una botella de butano. No se pueden concebir personajes así. No conozco a ninguna mujer a mi alrededor que piense como piensan estas dos. De hecho con Mo, la amiga de Liv, siempre acaban hablando de lo mismo, es decir de un tío. Como si las mujeres no tuviésemos más vida y diálogo que hablar de hombres. Cabe decir que Mo es la que mejor me ha caído, o digamos finamente, la menos cenutria de los personajes que se nos presentan. Es una chica práctica que ve las cosas de forma racional, y por desgracia, es un personaje que sí hubiese merecido ser protagonista en vez de secundaria, o por lo menos, dedicarle una novela entera.
pintura pastel
Pintura plástica

Jojo Moyes quiere hacer una crítica a los medios de comunicación, pero más bien, la crítica se queda en aguas frías. Se ve que tiene poca idea, básicamente porqué la información –depende del periodista, eso es algo que te enseñan en primero- se contrasta y más cuando son casos judiciales sobre expolio cultural, que deben tener una forma veraz (que no verdadera) en cuanto a información se refiere. Según la autora –que se ve que es periodista, pero que visto lo visto yo la enviaba a cursar de nuevo la carrera enterita- los profesionales nos fiamos de ‘quienquiera que nos pase información’ (p.301). En fin. Denle un chupachup.

El final, es de órdago, 500 y pico páginas aguantando a dos personajes remolachos con el único aliciente de saber como había ido a parar el cuadro allí, para que, a resultas, aparezcan casualmente (este libro es una mala casualidad) unos diarios que –ooooooh- no se habían encontrado antes.
A veces, la vida es una serie de obstáculos. Es cuestión de poner un pie delante de otro.’
¿Me lo dicen, o me lo cuentan? Esta frase se encuentra casi al final y parece un mal chiste. A veces en los saltos a un mismo capítulo me perdía. No sabía si la protagonista estaba acompañada, dónde estaba o qué había pasado. Mejora en las últimas 50 páginas (supongo que a peor ya no puede ir) con un ‘giro’ –entre comillas- de trama.

La autora cita en los agradecimientos la obra ‘The long silence: civilian under the German Ocupation of Northern France 1914-1918’, de Helen McPhai y a continuación, para cubrirse las espaldas –espero que sigan sentados porqué me parece una vergüenza- dice que ‘es un espacio apenas documentado de la Primera Guerra Mundial (al menos en este país)’ y para ponerle el broche al pastelillo, añade que ‘ha cambiado cosillas históricas por el bien de la trama’.

Una cosa es cambiar cosillas, y otra muy distinta es inventarse todo porqué te ha salido de ahí. El colmo es que solo cita un libro de base para escribir ‘La chica que dejaste atrás’, cuando todo buen escritor (y profesional del periodismo) sabe que el proceso de documentación es la base de una buena novela. El proceso de documentación en este caso, deja mucho que desear y eso se mastica en la lectura hasta el punto que a mi a veces me sangraban los ojos. Me hago cruces de cómo se puede tener el morro de justificarse de esta forma tan deplorable. De un tiempo a esta parte, respecto a que no hay estudios o ‘no está a penas documentada’, he hecho una búsqueda superficial en el ámbito académico y he encontrado varios, que dejo al final de esta reseña, por ayudar a la pobre autora en tan arduo trabajo de preparación histórica. Y por supuesto, para ustedes. Por lo menos, van a aprender algo. Oh por cierto, el ‘norte de Francia’ fue el  ‘frente occidental’.

En resumen, una novela escrita con vagancia, con personajes femeninos tóxicos, trama incoherente y artificial con terribles faltas históricas que denotan un nimio interés por la cultura, y que resultan una falta de respeto a la inteligencia del lector.


2/5
★★★★★

Nota: Como tuvimos problemas con el formato de la primera novela que habíamos escogido, nos decantamos por ‘La chica que dejaste atrás’. Pedimos a la editorial Suma de Letras a ver si nos lo podía enviar a todas las participantes. Como nos dieron una patada en el culo, después incluso de haber escrito las dos administradoras, decidimos optar por un método políticamente incorrecto. Dicho esto, es otra editorial con la que no sé si volveremos a colaborar (en el mundillo este no todo son florecillas) . Después está el tema de que Moyes respondió a Chari (de Rincón Revuelto) con un ‘bueno, no se puede gustar a todo el mundo’, después de que ella hubiese puesto una mala crítica en goodreads. Imaginen la mala imagen que como autor da eso. Desde luego, yo personalmente, es una autora de la que no voy a volver a leer nada más.


   Bonus ‘La chica que dejaste atrás’

Durante este mes se ha podido comentar la lectura mediante twitter con la etiqueta #LC4GatosLaChicaQueDejasteAtrás y tanto Mari como yo hemos decidido plantar una barra libre de mojitos para que puedan disfrutar del buen sabor de boca que nos ha dejado la novela. He aquí los que más han gustado a servidora. Y en serio, para la próxima lectura –pueden ver el fiestón que nos hemos montado aquí y apuntarse- no se corten ni un pelo (#LC4GatosTuSegundaVida), que esto lo vamos a hacer en cada LC y los más originales van a acabar aquí.  









                                

  Lista de participantes 

Estamos muy orgullosas de que tantos lectores se hayan apuntado a la LC Cuatro Gatos. A continuación, pueden ver un listado con los blogs de cada uno, para pasaros a ver que opinan de ‘La chica que dejaste atrás, y sí, echarnos unas risas, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Conforme nos pasen los enlaces iremos actualizando hasta el día 10 que es el último para subir entrada. ¡Os adoramos!

-Mari de  Bohemian Creative (Ver reseña)  
-Kassandra de El Club De Las Sebaduras (Ver reseña)
-Chari de Rincón Revuelto (Ver reseña)
-Neri de Entre mundos de papel y tinta (Ver reseña)
-Cris de Magic Neverland (Ver reseña)
-Alex de Dónde está mi lápiz (Ver reseña)
-Yuuki de El diario de Yuuki (Ver reseña)
-Kazu de Wonder Zuu (Ver reseña)
-Sofía de Cazadora de Halliday (Ver reseña)
 
Os lo vais a pasar pipa leyendo cada entrada que han hecho nuestras lectoras gatunas. Todas son un auténtico amor. 

Fuentes:


Imágenes: casadellibro, weheartit.

Estudios/ libros que podrían haber servido como base de documentación histórica:
  • Grayzel, Susan R. ‘Women's Identities at War: Gender, Motherhood, and Politics in Britain and France during the First World War’, UNC Press Books, 1999.
  • Harris, Ruth. ‘The" child of the barbarian": rape, race and nationalism in France during the First World War’, Oxford University Press, 1993.
  • Maier, Charles. ‘Recasting bourgeois Europe: stabilization in France, Germany, and Italy in the decade after World War I’, Pincenton University Press, 1975.
  • Jones, Heather. ‘Violence against prisoners of war in the First World War: Britain, France and Germany, 1914-1920’, Cambridge University Press, 2011.
  • Robert, JL. ‘The upheaval of war: family, work and welfare in Europe (1914-1918), Cambridge University Press, 1988.
  • Field, Frank. ‘British and French writers of the First World War: Comparative studies in cultural history’, Cambridge University Press, 1991.
  • Powell, E. Alexander. ‘Vive la France!’, London: W.Heineman, 1916.
  • Gaziel. ‘En las trincheras’, Dieresis, 2009.
Pelis:
-Largo domingo de noviazgo
-La dama de oro (ver crítica)
-Monuments Men

-Si novedad en el frente