‘Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?’, tópicos y risas a la francesa

By | 12:09 Leave a Comment
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La primera impresión con la que el espectador sale de la sala es de haber estado viendo una película con el apelativo de ‘surrealista’. Pese a este surrealismo -es casi imposible, o por lo menos, muy difícil que dicha situación se de en la vida real- la película deja un buen sabor de boca. Es de aquellas películas que va a ver muy poca gente, básicamente por su coincidencia con el estreno de la última entrega de la trilogía de El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos y la nueva de Disney- Pixar, Big Hero 6. Y visto lo visto, la gente prefiere gastarse el precio de la entrada en una superproducción hollywoodiense que en una película nacional francesa. Así que con seis personas en una sala de 100 butacas se apagaron por fin las luces para dejar paso a lo que en Francia es el equivalente a lo que fue Ocho apellidos vascos en España.

El film es una auténtica tortilla de tópicos. Me explico. Resulta que los protagonistas son una pareja de cepa francesa: los Verneuil. Católica, apostólica y romana que tiene cuatro hijas. Por supuesto, la pareja en cuestión esperan que esas hijas se casen con hombres franceses de pura cepa que sean también católicos,apostólicos y romanos como lo son sus padres. Pero el tiro les sale por la culata, de hecho, no les sale. La primera hija se casa con un musulmán, la segunda con un judío y la tercera – la que la pareja decide ir esta vez de entierro- con un chino. Su única esperanza para renacer la familia y cumplir los deseos de los padres reside en la cuarta hija, la pequeña. Lo que no saben es que su prometido es católico, si, pero negro.

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Los Verneuil en la boda de su tercera hija

Las disputas están servidas. No sólo por las desavenencias que se crean entre tan distintas culturas sino por la necesidad que tienen los yernos de hacer la pelota a los Verneuil para intentar gustar. Con más de 12 millones de espectadores en Francia se ha convertido en una de las películas más taquilleras del país. Pese a que algunos críticos de cine la hayan tachado de ‘políticamente correcta’ creo que es una película que no tiene otra intención más que la de hacer pasar al espectador una tarde agradable. Esa premisa de diversión que hace mucha falta, sobretodo en este país, que sin ser políticamente correcta, hay mucho detrito social, pero  también hay mucha necesidad de trabajo. Creo que aunque la critica la haya puesto a parir –algunos entendidos- al final es el público el que decide.

Y como público, hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien en una sala de cine. Porqué vamos a diferenciar: aunque hay producciones clasificadas como comedia, hay comedias y comedias por tipos de público. Están las comedias destinadas a la bajeza con gags sexistas, racistas que más que gracia lo que dan es pena y hacen que te preguntes cómo se puede financiar semejante boñiga. Y las comedias más decentes que lo que buscan es hacer pasar un buen rato, como ésta. Y es de agradecer.

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La notoria felicidad de los  Verneuil en la boda de su tercera hija (otra vez)

De hecho, aunque se mezclen culturas hay muchos chistes que distan de ser ofensivos –hecho que también se agradece-. Lo que empieza con una simple boda – hay que ver lo que dan de sí las bodas en el cine…- y acaba desembocando en una comedia ácida, que representa en cierto modo la sociedad. Más a modo de caricatura con mala leche que de otra cosa. Nos encontramos ante una Francia con miedo a la inmigración que es vista más como una amenaza que como una forma de escapar de la pobreza y la meteórica ascensión de la derecha.  El director, Philippe de Chauveron aborda el racismo disfrazado a modo de comedia. No desde el punto de vista de la radicalidad, sino desde una posición que se concibe de abertura y tolerancia cuando es todo lo contrario. Que sea una comedia no quiere decir que no pueda poner una situación social entre la espada y la pared, de hecho la comedia es un buen modo de explicar un hecho de forma fácil, haciendo que la entienda todo el mundo y a más a más servir de denuncia a una situación vivida como el mejor de los documentales, biopics o dramas fílmicos. De hecho, es más difícil hacer comedia que drama. El actor Medi Sadoun dijo que ‘no hubo ensayos para los actores, puesto que se trataba de actuar con naturalidad’. De hecho, los actores fueron puestos delante de las cámaras con poco más que unas indicaciones técnicas. A veces la naturalidad es la mejor aliada para hacer cine.

El guión simple del director (sí, también ha escrito el guión) combinado con Guy Laurent hace que la película avance si prisa pero sin pausa, dejando que la trama se deslice como un caudaloso río que deriva en cascada. He de decir que la vi en la versión doblada y habían algunos diálogos con los que me perdía, supongo que por desconocimiento. La tosquedad cerebral representada en las figuras paternas es de lo mejorcito. El director los ridiculiza mediante la presentación de  clichés y estereotipos tradicionalistas que deben  intentar superar hasta rozar lo ridículo. Aunque esta comedia se sitúe en Francia, podría pasar en cualquier lugar. Una de las mejores escenas es la de la madre acudiendo al psicólogo y al cura, con el ‘¿y usted que piensa?’ una buena referencia a lo que hacen actualmente los psicólogos. El arte tampoco se queda fuera del percal, con una de las hijas pintando cuadros oscuros, tétricos y sacados de una película de terror, el director pone en entredicho lo que se considera arte actualmente. El choque de culturas pone todo lo demás en el asadero. Porqué la mejor manera de de presentar y denunciar un tema es mediante el humor.

4/5
★★★

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Fuentes: IMDB, Filmaffinity
Imágenes: a contracorriente films
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